Cómo viven los cubanos tanto como los estadounidenses, gastando mucho menos en salud

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En una transmisión de TV en 1985, Bernie Sanders defendió un elemento del régimen de Fidel Castro: era raramente mencionado que Castro provía a los ciudadanos de insumos médicos. Sanders se quejaba de no poder decir lo mismo del entonces presidente Reagan.

El comentario recobró vigencia tras la muerte de Castro. Martha Raddatz rodó la vieja grabación de Sanders y luego le pregunto si estaba consciente de “que eso era una brutal dictadura a pesar de la versión romantizada que tienen algunos Americanos de Cuba.” Ella le recordó a Sanders que Castro racionó comida y castigó a disidentes por montones, luego le formuló esta pregunta: ¿Haz cambiado tu imagen sobre Castro desde 1985?

Sanders dijo no recordar exactamente el contenido de su comentario (siendo hacía 31 años) pero los cubanos “tienen un sistema de salud decente.”

Algunos lo consideran más que decente. Después de una visita a la Habana en el 2014, la directora general de la World Health Organization, Margaret Chan, hizo un llamado a otros países a seguir el ejemplo de Cuba en cuanto al sistema de salud público. Años atrás, el ranking de países de la World Health Organization en cuanto al “sistema de financiamiento de salud más justo del mundo” estaba liderado por Cuba en el primer puesto entre los países de Latino America y el Caribe  (y muy lejos de los Estados Unidos).

Cuba ha tenido a lo largo del tiempo una esperanza de vida casi idéntica que Estados Unidos, a pesar de la pobreza generalizada. El físico-humanitario Paul Farmer comentó en su libro ‘Patologias del poder’ que hay un dicho en cuba: “Vivimos como pobres, pero morimos como ricos.” Farmer indica que los índices de mortalidad infantil en Cuba son menores que los de muchos vecindarios de Boston.

A pesar de todo esto, Cuba solo gasta us$813 anuales por persona, a diferencia de Estados Unidos que gasta un aproximado de us$9,403.

En Cuba, el sistema de salud e insumos médicos está protegido por la constitución como un derecho fundamental. Como un país pobre, Cuba no puede permitirse equivocaciones y malgastar dinero manteniéndolo. Esta presión parece haber creado eficiencia. En vez de invertir dinero en el desarrollo de la tecnología para la salud, el sistema está obligado a mantener la salud de las personas.

Esto lo logran en gran medida con un acercamiento innovador a la atención primaria. Los médicos de familia trabajan en clínicas y cuidan a todos en el vecindario circundante. Por lo menos una vez al año, el doctor llama a su puerta (o en otro lugar, si lo prefiere) para un chequeo. Más que el ritual americano estándar de escuchar su corazón y los pulmones, y preguntar si usted ha notado sangre que salga de usted anormalmente, estos chequeos implican preguntas extensas sobre trabajo y vida social, información que se complementa con el hecho de estar en la casa de la persona.

Luego, los médicos ponen a los pacientes en categorías de riesgo y determinan con qué frecuencia deben ser vistos en el futuro. A diferencia del sistema de Estados Unidos, a menudo fragmentado, en el que la gente brinca entre especialistas y hospitales, Cuba fomenta un enfoque holístico, centrado en una relación con un médico de atención primaria. La inversión de los contribuyentes en educación sobre el hábito de fumar, comer y hacer ejercicio proviene directamente de estos médicos de familia, quienes confían en la gente y pueden adaptar recomendaciones.

El sistema requiere alrededor de dos veces más médicos de atención primaria per cápita que los estadounidenses, hecho posible porque el país también invirtió en educación médica, creando en 1998 lo que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó como “la escuela de medicina más avanzada del mundo”. Cuba se ha hecho conocida no sólo por la capacitación de sus médicos, sino también por los de todo el mundo, y por el envío de sus médicos para ayudar a otros países más ricos cuando se necesita. Durante la reciente crisis del Ebola en Sierra Leona, más de 100 médicos y enfermeras cubanos estuvieron en primera línea…

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